Washington, D.C. — El presidente de Donald Trump aseguró que la ofensiva militar contra Irán continuará y que “el golpe mayor está por venir”, al afirmar que su administración no detendrá las operaciones hasta destruir el programa iraní de misiles, su fuerza naval y cualquier capacidad para fabricar un arma nuclear.
El mandatario sostuvo que la estrategia responde a lo que calificó como una amenaza creciente por parte de Teherán y subrayó que el objetivo es neutralizar de manera definitiva su infraestructura militar estratégica. “No vamos a detenernos hasta garantizar que no representen un peligro”, declaró.
De acuerdo con la postura oficial de la Casa Blanca, la determinación de iniciar acciones bélicas se produjo tras el deterioro de las negociaciones diplomáticas y reportes de inteligencia que, según Washington, advertían avances preocupantes en el desarrollo armamentístico iraní.
La administración estadounidense sostiene que la operación busca debilitar puntos clave: instalaciones vinculadas al programa de misiles balísticos, bases navales estratégicas y centros relacionados con el desarrollo nuclear.
Trump no precisó un plazo para el fin de la ofensiva y dejó abierta la posibilidad de que las acciones se intensifiquen en las próximas semanas. Analistas internacionales advierten que un conflicto prolongado podría desestabilizar aún más la región de Medio Oriente, impactar los mercados energéticos y elevar la tensión entre potencias globales.
Por su parte, el gobierno iraní ha rechazado las acusaciones y ha advertido que responderá ante cualquier agresión, lo que mantiene en alerta a la comunidad internacional.
La evolución del conflicto y el alcance real de la operación estadounidense marcarán el rumbo de una crisis que podría redefinir el equilibrio geopolítico en la región.









