Este martes entró en vigor el decreto presidencial que otorga plenas facultades a la Guardia Nacional (GN) para vigilar el tránsito, realizar inspecciones y emitir multas a conductores particulares, de carga y de pasajeros en todas las carreteras, puentes y autopistas federales del país.
Con esta reforma al Reglamento de Tránsito, la corporación asume por completo las funciones de la desaparecida Policía Federal de Caminos, endureciendo los controles operativos bajo los siguientes ejes:
Prioridad vial: Las órdenes directas de los agentes de la GN prevalecerán sobre semáforos y señales de tránsito en tramos federales.
Cero tolerancia al alcohol y drogas: Los elementos podrán aplicar pruebas obligatorias. Negarse a realizarlas será motivo de detención inmediata y presentación ante el Ministerio Público.
Foco en el autotransporte: Se revisarán de forma estricta las bitácoras de servicio y las condiciones físico-mecánicas de camiones de carga y autobuses; las unidades en riesgo serán enviadas al corralón.
Candados contra la corrupción: Queda estrictamente prohibido el cobro de multas en efectivo por parte de los agentes. Todas las infracciones se asentarán en boletas oficiales y se pagarán en plataformas bancarias; de lo contrario, se turnarán al SAT como crédito fiscal.
Los elementos de la corporación ya realizan operativos informativos en los principales puntos de revisión y casetas del país para notificar a los usuarios sobre la aplicación de la normativa.









