Dicen las Malas Lenguas que en Morena ya se decidió —“haiga sido como haiga sido”— que Carlos Torres Piña será el candidato al gobierno de Michoacán.
Y los seguidores de Raúl Morón siguen enojados, argumentando que hubo fraude en la encuesta. Para demostrarlo, presumen otra encuesta en la que se muestra el supuesto grado de inconformidad por las decisiones tomadas por la dirigencia nacional.
Curiosamente, ellos tampoco explican quién, cómo, cuándo y dónde se realizó su “democrático conteo”.
Pero vayamos al grano: en política se tiene que trabajar diario y en la calle. Aunque a muchos no les guste, el grupo que mueve Seyra Alemán en La Piedad anda casi a diario en la calle, tocando puertas. De las formas y el recurso, luego hablamos.
Por su parte, los moronistas siguen haciendo política y “acercamientos con el pueblo” en los cafés de la plaza. Ahí no se les acerca nadie, porque son más tacaños que el Tío Laureano.
Tal vez por esa razón no se han generado las manifestaciones que, tiempo atrás —cuando todos ellos militaban en el PRD—, solían hacer. ¿Tomar la sede de Morena? ¿Protestar abiertamente en espacios públicos? No lo creo. Y si lo hacen, que sea en horario laboral, de 9 a 12, y un día que no haya mucho sol.
Recordemos que muchos de esos moronistas inconformes son aviadores, sindicalizados, jubilados… o todo a la vez
Dicen las Malas Lenguas que, en Morena está por iniciar el proceso interno para elegir candidatos a diputaciones federales, locales y presidencias municipales. En este asunto tampoco se conocen los criterios de selección.
Pero por sí o por no, Melba Albavera y Rogelio Zarazúa han estado apareciendo juntos en diversos eventos y aseguran que la primera va nuevamente por la presidencia municipal y el otro por la diputación local.
Ahora falta ver cuántos aspirantes más hay para esos mismos cargos.
Seguramente veremos en los próximos días una larga lista de nombres que, a decir verdad, todos ya conocemos.
Dicen las Malas Lenguas que no todo es miel sobre hojuelas para el equipo que se supone comanda el gobernador Alfredo Ramírez Bedolla.
Y es que, desde hace tiempo, se visualizaba que Carlos Torres Piña no se sometería a la voluntad del mandatario.
Basta recordar que el gober se cansó de pregonar que Michoacán ya estaba listo para ser gobernado por una mujer y mandó al ruedo a sus cuatro corcholatas: Fabiola Alanís, Gladys Butanda, Gabriela Molina y Celeste Asencio, creyendo que Torres Piña se conformaría con encabezar la Fiscalía. Pero no. No lo hizo y ahora es el candidato y con poder de decisión.
El asunto es que, dentro del Poder Judicial, quienes dicen apoyar a Torres Piña no quieren una imposición por parte de Ramírez Bedolla y andan impulsando a Gabriel Aguirre para la presidencia municipal.
Ya con eso, el asunto se pone peliagudo al momento de que se tenga que designar candidato. ¿Se le da la oportunidad a una cara nueva en la política, por encima de la voluntad del mandatario estatal? ¿Se repite la fórmula de hace seis años con la hija de uno de los fundadores del partido?
¿Y cuál será el costo de decidirse por uno o por otro?
Ta cabrón.
Dicen las Malas Lenguas que la relación entre el PRD y el PAN ha llegado a su fin.
Ahora, los poquitos que quedan en el Sol Azteca están buscando amarres con Morena y parece que ahí sí los están acogiendo.
Lo que sabemos también es que el líder estatal del PRD (no se ría quedan cuatro militantes y uno de ellos ni siquiera les habla a los demás. Pero eso sí, tienen presidente del Comité Estatal) decidió nombrar a un externo, a Jorge Valera Cortés, como coordinador del Distrito I de La Piedad, quien ya anda trabajando para promover a José López Murillo como candidato a la alcaldía de Yurécuaro, en alianza con Morena.
Obviamente, esto no le gustó a los dueños de la sucursal de La Piedad, Tatiana Ayala y su papá.
Pero, ¿qué van a hacer? ¿A quién le reclaman? ¿Tiene caso pelear por el control del partido político al que ya nadie quiere pertenecer?
Dicen las Malas Lenguas que hace unos días, los compas de la grilla se pusieron a discutir cuál era el edificio más abandonado, feo, viejo y obsoleto de la ciudad.
Unos dijeron que La Catra; otros opinaron que las instalaciones de la Tienda Ley.
Que si el Centro de Salud “Guadalupe Mateos y Vega” —pa’ que me entiendan, el que está en el Santuario—; que si el Centro Comunitario de Los Laureles; que el de la Santa Fe.
Y casi todos tenían razón.
Algunos no eran tan feos, pero sí estaban abandonados. Otros no estaban tan viejos, pero sí estaban feos —las oficinas del PAN, por ejemplo—.
También mencionaron el edificio blanco, pero ese se cuece aparte.
Pero el inmueble que reunió todas las características y hasta abonó algunas otras fue aquel que albergaba al Comité Municipal del PRI.
Los bromistas dijeron que, cuando era nuevo, en ese edificio había ratas tamaño canguro.
Pero ahora está tan solo que hasta a los murciélagos y a las lechuzas les da miedo entrar.
Dicen las Malas Lenguas que hay dos o tres regidores de La Piedad que andan buscando reelegirse. Sí, esos que solo fueron a cobrar puntualmente su quincena.
Una de ellas es la morenista Rosario Solís Cortés. Lo mismo pretende Rodolfo Chavolla Hernández y Edmy Paz García, solo que esta última aspira un poquito más alto.
Vamos poquito atrás.
Ella era priista, del equipo de Adriana Hernández y Hugo Pérez, hasta que un buen día se volvió dirigente —es un decir— del Comité del Partido Verde en La Piedad.
Y ya sabe usted que ese organismo político no tiene mucha representatividad ni operancia en la ciudad. Pero eso sí: quien llega a la presidencia del comité municipal termina, tarde o temprano, incluido en alguna planilla.
Cuando gobernó el inge Estrada, el Verde se alió con el PRI y tuvimos a la chilanga Sofía León como regidora.
Tres años más tarde, el PVEM hizo alianza con el PAN y nos heredaron a Dirvana Aguirre, quien iba en la planilla de Alex Espinoza. Le impugnaron la candidatura y terminó ocupando su lugar Gloria Rizo.
En 2021, el Verde decidió ir solo y la votación que obtuvo fue más lamentable que cualquier minibús de la ruta a Santa Catarina.
Hace tres años, el PVEM se alió con Morena y fue así como Edmy Paz llegó a ser regidora de la Cuarta Transformación.
Pero nomás un ratito.
El asunto es que parece que ya se cansó de ser luchadora social de izquierda y se dio cuenta de que, en La Piedad, la presencia del Movimiento del Sombrero es más mítica que el Dragón de La Purísima: todos han oído hablar de él, pero nadie puede asegurar que exista.
Y resulta que, después de haberse aprendido y recitado el juramento de la 4T —“Juro odiar a los prianistas, a los conservadores, a los fifís, a Calderón, a García Luna y a todo aquel que piense distinto a mí”—, ahora ya fue a tocarle la puerta a César Oceguera para pedirle que la incluya en su planilla.
Pero eso sí: de síndica pa’rriba.
¡No quiere nada!
Dicen las Malas Lenguas que en el Gobierno Municipal de La Piedad todos andan haciendo sus quinielas. Pero no para saber quién será el candidato. Eso ya está casi definido, aunque a la mera hora salgan con que se consultará la opinión de la militancia y toda la parafernalia democrática.
Solo falta la firma de José Manuel Espinoza para que la candidatura de César Oceguera se haga realidad y, de paso, en el panismo vuelvan a guardar en el cajón cualquier intención de darle oportunidad a una mujer.
El verdadero pendiente de los directores que cobran más de 19 mil pesos mensuales no es quién va a competir por la alcaldía, sino quién se queda con el despacho si Samuel Hidalgo se va en busca de la diputación local. Dice que todavía lo está pensando, pero, “por mientras”, ya mandó pintar algunas bardas con su nombre.
Si el alcalde pide licencia, la oficina de la presidencia se quedaría a cargo de Ana Raquel Salazar. Y la sindicatura quedaría en manos de Esther Naranjo Armendáriz. Sí, otra vez.
Peeeeeero… Si César Oceguera se va a buscar la alcaldía, habrá que encontrar quién se encargue del negocio… perdón, de la oficina..Y ahí comienzan a desfilar los nombres
Que si dejan a Luis López —sí, ooootra vez— por ser el primer regidor. En ese caso, la curul podría quedar en manos de Sergio Guzmán López. (No me pregunten quién es. Yo tampoco sé. Pero su nombre aparece en documentos oficiales).
O que si mejor dejan al Oficial Mayor, Juan Carlos “Koski” Chávez, pero luego a él ¿Quién lo sustituye? Y a ese otro que suban ¿Quién lo cubriría?
Por ahora, todo es hipotético todavía, pero más de alguno ya mandó planchar el traje azul y le cambió suelas a los zapatos ¿Qué tal si sí?
Dicen las Malas Lenguas que, así como hay funcionarios que sueñan con seguir haciendo como que trabajan, hay otros que ya deberían estar haciendo sus maletas. Unos por el tiempo que llevan pegados al escritorio. Otros, porque ya demostraron que el puesto les quedó grande.
Y seguramente más de algún ciudadano está cansado de ver las mismas caras, los mismos modos y los mismos resultados de funcionarios que llevan en el cargo más tiempo que la promesa de quitar la caseta de cobro del puente de cuota.
Rigoberto Ortiz Sierra, por ejemplo, ha desempeñado el cargo de Tesorero Municipal por quinta ocasión. Comenzó en el gobierno de Arturo Torres Santos en el año 2005, continuó con Ricardo Guzmán, pero salió de la administración acusado de diversas irregularidades. Regresó al cargo con Alejandro Espinoza en 2018, luego Samuel Hidalgo lo ratificó en sus dos trienios. Y ahí sigue.
Jorge Rubio Olivares llegó a la dirección del SAPAS en 1997 y desde entonces parece haber encontrado la fórmula secreta para convertir un cargo público en propiedad vitalicia. A pesar de los pesares.
Ramón Romero Ramírez, por su parte, ocupa la Dirección de Servicios Públicos desde 2018, cuando gobernaba (¿?) Alejandro Espinoza.
Y hay otros que, gane quien gane, deberían ir preparando las maletas. Entre ellos Edgar Mauricio López, coordinador del INJUP, y Fátima Guzmán López. Dicen los allegados que ambos tienen una cualidad muy particular: son como el té de manzanilla… a todo mundo le caen bien, pero nadie sabe exactamente para qué sirven.
Chin, a ver si no me acusan de alguno de los mil modos de violencia que inventaron los millenials y decenials, pero cuando me acordé de eso iba a borrar este último comentario, pero ya le había dado clic al botón de publicar.
Ni modo.




