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A toda costa, taxistas buscan impedir que Uber o Didi operen en Michoacán

La Piedad, Mich.- Líderes del transporte público se encuentran dispuestos a llegar a la violencia si es necesario, con tal de impedir que plataformas digitales como Uber o Didi operen en Michoacán.

Personajes como José Trinidad Martínez Pasalagua han advertido que el gremio de taxistas estará “reaccionando” si llegan a ver conductores de Uber operando en Morelia, la capital de Michoacán.


Se sabe que desde hace un par de años, la plataforma de servicios de autotransporte ha intentado iniciar operaciones en ciudades como Morelia, Uruapan, Zamora, La Piedad, Apatzingán, entre otras.

Al respecto, Martínez Pasalagua señala que son más de 10 mil concesionarios que están siendo afectados por la competencia desleal que generan Uber y Didi.

Según los transportistas, las mencionadas plataformas violan la Ley de Comunicaciones y Transportes en el Estado, por lo que advirtieron que comenzarán operativos por su cuenta y que habrá enfrentamientos.

“Les vamos a ayudar a buscarlos a ver si los encontramos nosotros. Va a haber enfrentamientos, sin lugar a dudas van a empezar los enfrentamientos, porque nosotros no somos sacerdotes para poner la otra mejilla, así se los digo, y vamos a luchar y lo que se tenga que hacer. Pero esto dependerá del gobierno”, advirtió Martínez Pasalagua.

VIOLENCIA NO ES LA VIA

Por su parte, el Gobernador de Michoacán, Alfredo Ramírez Bedolla ha pedido serenidad a los transportistas, pues asegura que “no es con violencia ni con amenazas como se llega a soluciones”.

Sobre la postura de Pasalagua, el gobernador sugirió que quizá sea porque está formando su propio partido político, pero “ojalá que el partido sí cumpla con las normas y no opte por llamar a la violencia”.

Mientras las amenazas, advertencias, dimes y diretes se generan a niveles cupulares, la población usuaria del servicio sigue externando sus mismas quejas: taxis en mal estado, conductores prepotentes o groseros, abusos en las tarifas.

A esta situación se añade la desconfianza que genera para los ciudadanos la gran cantidad de vehículos de alquiler que operan sin placas de circulación, carentes de rótulos oficiales y conductores sin identificación o uniforme.