San Miguel de Allende, Gto.–La noche del domingo 17 de agosto de 2025 estaba destinada a ser un encuentro comunitario en torno a la fe.
En el atrio de la iglesia de la colonia Infonavit Malanquín, las familias celebraban a la Virgen de San Juan de los Lagos con música, pirotecnia y las tradicionales competencias de “toritos” y palo encebado. Pero la alegría se transformó en horror cuando hombres armados irrumpieron en plena fiesta patronal y dispararon contra la multitud.
El saldo: dos personas muertas y 17 lesionadas, entre ellas menores de edad. Varios de los heridos permanecen hospitalizados, algunos en estado crítico.
Una noche de caos
Eran cerca de las once y media de la noche cuando, según testigos, uno o dos hombres vestidos de negro comenzaron a disparar con armas largas y cortas hacia los asistentes. El estruendo de los cohetes se confundió con las detonaciones, lo que retrasó los primeros segundos de reacción. Después vino el pánico: gritos, familias corriendo, niños escondiéndose detrás de bancas, madres arrastrando a sus hijos para protegerlos.
“Todo pasó muy rápido. Pensamos que eran más cuetes, pero de pronto vimos gente caer. Nunca imaginamos que nos iban a atacar en la iglesia, en nuestra fiesta”, relató un vecino de la colonia, todavía conmovido.
La respuesta inmediata
Los servicios de emergencia locales y la Cruz Roja llegaron minutos después. Algunos heridos fueron trasladados en ambulancias, otros en autos particulares conducidos por familiares y amigos desesperados. La escena era de confusión: zapatos, botellas y juguetes quedaron tirados en el atrio como testigos silenciosos de la masacre.
La Policía Municipal, la Guardia Nacional y Fuerzas de Seguridad Pública del Estado desplegaron operativos en la zona. Sin embargo, hasta ahora no se han reportado detenciones relacionadas con el ataque.
La reacción de las autoridades
El alcalde de San Miguel de Allende, Mauricio Trejo Pureco, calificó el hecho como un “cobarde ataque” y aseguró que la Fiscalía General del Estado trabaja en esclarecer los hechos.
“No vamos a dejar solas a las familias afectadas. Este crimen no quedará impune”, declaró en un mensaje difundido tras la tragedia.
La Fiscalía, por su parte, inició las investigaciones sin dar a conocer aún una línea clara sobre el móvil del ataque. Lo único confirmado es que se trató de una agresión directa contra los asistentes, sin que mediara provocación alguna.
Una violencia que se repite
Lo ocurrido en San Miguel de Allende no es un hecho aislado. Guanajuato se ha convertido en escenario frecuente de ataques a celebraciones comunitarias.
- Apenas el 24 de junio de este año, una balacera en Irapuato dejó 12 muertos y más de 20 heridos durante otra festividad religiosa.
- En marzo, en Salamanca, ocho personas fueron asesinadas en un convivio;
- En mayo, en San Felipe, un festejo por el Día de las Madres terminó con siete víctimas mortales.
De acuerdo con analistas en seguridad, esta violencia está vinculada a la disputa entre el Cártel de Santa Rosa de Lima y el Cártel Jalisco Nueva Generación, que pelean por el control del territorio. Las festividades populares, con grandes concentraciones de civiles desprotegidos, se han vuelto blancos vulnerables.
El duelo de una comunidad
En Infonavit Malanquín, los altares que hasta hace unos días estaban adornados con flores y luces ahora se mezclan con veladoras y mensajes de despedida. Las familias han decidido suspender parte de las celebraciones, en señal de respeto y luto.
“No tenemos miedo de rezar, pero sí de salir a la calle. Nos arrebataron la paz de nuestra colonia”, expresó una vecina durante un rosario comunitario en memoria de las víctimas.
Entre la fe y la incertidumbre
La fiesta patronal, símbolo de identidad y unidad, terminó marcada por el dolor. La pregunta que flota entre los habitantes es la misma: ¿por qué atacar a una comunidad que solo celebraba su fe?
El silencio de las autoridades sobre los responsables aumenta la incertidumbre, mientras las familias intentan recomponerse. La iglesia permanece abierta, pero la herida emocional tardará mucho más en cerrar.
San Miguel de Allende, uno de los destinos turísticos más importantes de México y Patrimonio de la Humanidad, se suma así a la lista de ciudades guanajuatenses golpeadas por la violencia, donde ni la fe ni las tradiciones parecen estar a salvo de las balas.









