La Piedad, Mich.- Mientras la cascada de El Salto luce espectacular con un enorme caudal de agua, en la zona urbana de La Piedad el río Lerma apenas corren unos hilos de agua entre millones de toneladas de lirio. Esto provoca la proliferación de plagas, siendo el mosco una de las más molestas para los ciudadanos.
Y es que, gran parte del caudal del río Lerma está siendo desviado por el dren de alivio que inicia en las inmediaciones del Puente Guadalupe —entre Santa Ana Pacueco, Guanajuato, y la comunidad de Río Grande, en Michoacán— y se extiende hasta el Ejido Potrerillos, cerca del CBTIS 84, al sur de La Piedad.
El dren de alivio, inaugurado el 1 de octubre de 1981 por el presidente José López Portillo, tiene como propósito desviar las grandes corrientes del río Lerma y evitar inundaciones en La Piedad y Santa Ana Pacueco.
La Comisión Nacional del Agua, en coordinación con la Asociación de Usuarios de Riego, determina el momento en que deben abrirse o cerrarse las compuertas.
Estas decisiones han provocado una consecuencia ambiental significativa: el cauce original permanece seco o con muy poca agua durante la mayor parte del año.
EL LIRIO SE APODERÓ DEL LERMA
La falta de corriente ha facilitado la acumulación de vegetación invasora, principalmente lirio acuático (Eichhornia crassipes), que ha colonizado amplias secciones del lecho fluvial.
Esta especie, originaria de Sudamérica, se reproduce rápidamente en aguas estancadas y con alta carga orgánica. De acuerdo Ramón Romero Ramírez, director de Servicios Públicos del gobierno municipal, en algunos puntos del cauce el lirio ha cubierto más del 70 % de la superficie visible.
«Es casi imposible meter una draga o algún otro tipo de maquinaria para extraer el lirio, dada la poca profundidad que se tiene. Lo que necesitamos es que corra agua por el cauce viejo», señala.
Las descargas de aguas pluviales, residuales y posiblemente industriales han aportado nutrientes que favorecen el crecimiento explosivo del lirio.
Esto provoca una capa densa de vegetación que impide la entrada de luz solar, disminuye drásticamente los niveles de oxígeno en el agua y crea “zonas muertas” donde la vida acuática no puede desarrollarse.
PROLIFERAN MOSCOS
Además del impacto ecológico, la acumulación de lirio ha generado focos de infección y proliferación de mosquitos, afectando a las colonias cercanas.
Vecinos han reportado constantes molestias, especialmente durante la temporada de lluvias, por el aumento de plagas y malos olores.
Ante este panorama, ciudadanos y especialistas hacen un llamado urgente a las autoridades federales, estatales y municipales para implementar un programa integral de limpieza y rehabilitación del cauce viejo, con el fin de restaurar el flujo natural del río y prevenir mayores daños al ecosistema y a la salud pública.
¿FUMIGAR EL RÍO, LA SOLUCIÓN?
La Jurisdicción Sanitaria 6 y el Gobierno de La Piedad han establecido algunos acuerdos para realizar fumigaciones sobre el río Lerma, utilizando un dron.
De acuerdo con Roberto Carlos Ibarra, jefe jurisdiccional, se han realizado fumigaciones en las colonias cercanas al río Lerma para eliminar el mosco culex que ahí se reproduce.
Pero, «mientras no se elimine el río el problema seguirá y tendremos un cuento de nunca acabar», refiere el médico.









