Washington.— El gobierno de Estados Unidos advirtió que las reformas recientes en el sector energético mexicano generan una desventaja para las empresas estadounidenses, al otorgar un trato más favorable a las empresas estatales Petróleos Mexicanos (Pemex) y la Comisión Federal de Electricidad (CFE).
De acuerdo con el informe “Declaración sobre el clima de inversión en México 2025” del Departamento de Estado, la nueva reforma constitucional y las leyes secundarias aprobadas en marzo de este año fortalecen el control del Estado sobre el sector energético, limitando la participación privada y extranjera.
> “Las condiciones actuales del mercado mexicano benefician a las empresas públicas Pemex y CFE, generando un entorno menos competitivo para la inversión internacional”, señala el documento.
La reforma energética, impulsada por el gobierno de Claudia Sheinbaum y aprobada por el Congreso mexicano en octubre de 2024, restablece el papel dominante del Estado en los sectores petrolero y eléctrico.
Entre las disposiciones más destacadas, se establece que:
Pemex tendrá preferencia en la exploración y extracción de hidrocarburos, aunque podrá asociarse con privados si mantiene al menos 40 % del capital.
La CFE deberá producir al menos el 54 % de la electricidad nacional, mientras que el sector privado quedará limitado al 46 %.
Estos cambios, según Washington, alteran las condiciones de competencia y podrían contravenir los compromisos asumidos por México en el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), cuya revisión está prevista para 2026.
El informe del Departamento de Estado subraya que las nuevas reglas incrementan la incertidumbre regulatoria y podrían frenar la llegada de capital extranjero.
Asimismo, advierte que el trato preferencial a las empresas estatales afecta el equilibrio de oportunidades comerciales, uno de los pilares del T-MEC.
Por su parte, el gobierno mexicano defiende la reforma como una medida de soberanía energética, argumentando que busca fortalecer a Pemex y CFE tras años de políticas que, según autoridades, debilitaron el control nacional sobre recursos estratégicos.
La advertencia de Washington se da a menos de un año de que inicie el proceso de revisión del T-MEC, lo que podría abrir una nueva fuente de tensiones diplomáticas y comerciales entre ambos países.
Expertos advierten que, de no alcanzarse un equilibrio entre la soberanía energética mexicana y las reglas del tratado, podrían activarse mecanismos de consulta o incluso disputas comerciales internacionales.
Mientras tanto, el debate sobre el papel del Estado en la energía vuelve a colocarse en el centro de la relación bilateral, con Pemex y CFE como protagonistas de una política que busca recuperar control nacional, pero que podría costar caro en el terreno del comercio y la inversión exterior.









