La Piedad, Mich.- La crisis del PRI en La Piedad no parece limitarse al estado físico del edificio que alberga a su comité municipal. El deterioro de su estructura política, la pérdida de liderazgos y su dependencia de alianzas electorales colocan al partido frente a uno de sus mayores desafíos rumbo al proceso electoral de 2027.
El edificio que alberga al Comité Municipal puede convertirse en una metáfora del momento que vive el priismo local: grietas, abandono y una estructura que durante años no recibió la atención necesaria.
Durante décadas, el PRI fue una de las principales fuerzas políticas de La Piedad. Sus organizaciones —entre ellas Movimiento Territorial, CTM, CROC, CNC y la Fundación Colosio— llegaron a movilizar a importantes sectores de la población.
Eran tiempos en los que los actos priistas congregaban a cientos de simpatizantes y la actividad política podía incluso generar concentraciones importantes sobre vialidades como el bulevar Adolfo López Mateos.
Ese escenario cambió
El PRI perdió buena parte de aquella estructura territorial y en los últimos procesos electorales ha tenido que recurrir a alianzas para competir. En 2024, el partido formó parte de la coalición PAN-PRI-PRD que postuló a Samuel Hidalgo para la Presidencia Municipal.
Actualmente, Luis Rodolfo Chavolla Hernández encabeza el Comité Municipal del PRI y también ocupa una regiduría en el Ayuntamiento 2024-2027. Jesús Rodríguez Saldaña es igualmente regidor dentro del mismo Cabildo. Ambos ediles destacan por su inoperancia y distanciamiento con las clases sociales.
Sin embargo, la dirigencia priista enfrenta el reto de demostrar que puede reconstruir una estructura propia y recuperar presencia territorial antes de 2027.
El desafío quedó expuesto recientemente, cuando militantes y liderazgos del PRI en La Piedad se pronunciaron por competir sin alianzas en 2027 y plantearon recuperar la identidad y presencia que el partido tuvo en otros tiempos.
La dirigencia estatal incluso llamó a sus estructuras locales a prepararse para buscar nuevamente la Presidencia Municipal y conformar un Ayuntamiento con una representación priista propia.
El PRI piedadense, por tanto, tiene poco más de un año para resolver una pregunta fundamental: si será capaz de reconstruir su organización desde territorio y recuperar una identidad propia, o si llegará a 2027 dependiendo nuevamente de acuerdos electorales con otras fuerzas políticas.
El edificio puede tener grietas. Pero el verdadero problema del PRI está en su estructura política. Esta tiene hasta telarañas.









