Irapuato, Gto.- En la comunidad de Molino de Santa Ana fueron localizados los cuerpos de seis personas en una fosa clandestina, lo que ha encendido nuevamente las alarmas sobre la violencia y la crisis de desapariciones en Guanajuato.
El hallazgo se registró a inicios de octubre tras una denuncia anónima recibida por el colectivo Hasta Encontrarte, que al acudir al sitio confirmó la existencia de restos humanos. En el lugar se recuperaron los cuerpos de cinco hombres y una mujer, algunos con tatuajes que permitieron una identificación preliminar.
Además de los restos, se localizaron pertenencias personales como credenciales de elector, carteras, teléfonos celulares y ropa, lo que hace suponer que más personas pudieron haber estado relacionadas con este sitio. Entre los documentos hallados se mencionan identificaciones a nombre de personas desaparecidas, lo que alimenta la hipótesis de que el predio funcionó como un punto de exterminio.
De manera extraoficial, se informó que uno de los cuerpos podría corresponder a Emilio N., agente de la Fiscalía de Guanajuato reportado como privado de la libertad días antes. Sin embargo, la identidad de las víctimas aún se encuentra bajo análisis forense.
La Fiscalía General del Estado aseguró la zona y mantiene las diligencias ministeriales, mientras se realizan pruebas de ADN para confirmar las identidades. Paralelamente, colectivos de búsqueda señalaron que este hallazgo se suma a una larga lista de fosas clandestinas en Irapuato, municipio que concentra uno de los mayores registros en el estado con más de 200 cuerpos exhumados en los últimos cinco años.
El caso refleja la gravedad de la crisis de violencia en Guanajuato, donde familiares de desaparecidos, acompañados por colectivos, exigen mayor compromiso de las autoridades para identificar a las víctimas y esclarecer los hechos.









