Washington, D.C., 26 de diciembre.— Desde este viernes, Estados Unidos comenzó a recopilar datos biométricos de extranjeros que ingresan y salen de su territorio por aire, tierra y mar, como parte de una nueva normativa del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), la cual aplica incluso a residentes permanentes.
La medida, anunciada desde octubre y que entró en vigor este 26 de diciembre, autoriza a las autoridades estadounidenses a tomar fotografías y recolectar información biométrica —como huellas dactilares y rasgos faciales— en aeropuertos, cruces fronterizos terrestres y puertos marítimos, particularmente al momento de la salida del país.
De acuerdo con el DHS, el alcance de la normativa incluye a todos los no ciudadanos, entre ellos residentes permanentes con tarjeta verde, residentes temporales, trabajadores temporales, así como menores de edad y adultos mayores.
Las autoridades señalaron que el objetivo del programa es reforzar los controles migratorios, mejorar la verificación de identidad y fortalecer la seguridad fronteriza, aunque la medida ha generado inquietudes entre organizaciones defensoras de derechos civiles por el manejo y resguardo de la información personal.









