La Piedad, Mich.- En medio de la incertidumbre generada por el retorno de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos, el anuncio de posibles deportaciones masivas de migrantes indocumentados ha encendido las alarmas en México.
La preocupación se concentra particularmente en estados con alta migración como Michoacán, Jalisco y Guanajuato. La región del Bajío, conocida por sus comunidades con fuertes vínculos en Estados Unidos, tendrá un impacto significativo en su tejido social y económico.
Estrategias del Gobierno mexicano
Ante estas amenazas, el Gobierno de México, liderado por la presidenta Claudia Sheinbaum, ha diseñado un plan de acción para mitigar los efectos de una potencial ola de deportaciones.
Entre las principales medidas destaca el desarrollo de una aplicación digital con un «botón de pánico virtual», que permitirá a los migrantes alertar a los consulados mexicanos en caso de detención.
Además, se han fortalecido los programas de asesoría legal y las líneas de apoyo para connacionales en territorio estadounidense.
Impacto en Michoacán, Jalisco y Guanajuato
Michoacán: Con miles de familias dependientes de las remesas enviadas desde Estados Unidos, las deportaciones podrían desestabilizar las economías locales en municipios como Zamora, La Piedad y Apatzingán.
El retorno masivo de migrantes también podría generar presión en los servicios sociales y aumentar el desempleo.
Jalisco: Estados como Jalisco enfrentan un doble reto. Por un lado, municipios como Guadalajara y Zapopan podrían experimentar un aumento en la demanda de empleo y servicios.
Por otro, las familias que dependen de las remesas verán reducidos sus ingresos, afectando el consumo local y los pequeños negocios.
Guanajuato: Conocido como uno de los estados con mayor migración hacia Estados Unidos, Guanajuato podría ver un aumento en la población retornada en municipios como León y Celaya.
Esto generaría desafíos adicionales en materia de vivienda, educación y empleo.
Reacción de las comunidades locales
Las comunidades del Bajío están comenzando a organizarse para enfrentar el impacto de las deportaciones. En Michoacán, asociaciones de migrantes han solicitado al Gobierno estatal crear programas específicos de reintegración para los deportados.
En Jalisco y Guanajuato, las organizaciones civiles y eclesiásticas están trabajando en redes de apoyo para los migrantes y sus familias.
Un reto binacional
La presidenta Sheinbaum ha reiterado que México está dispuesto a colaborar con Estados Unidos en temas de seguridad, pero sin aceptar subordinación ni injerencia en sus asuntos internos.
«Nunca nos vamos a subordinar,» declaró, al tiempo que rechazó las amenazas de Trump de declarar a los cárteles mexicanos como organizaciones terroristas.
El panorama que se avecina plantea retos significativos tanto para las comunidades migrantes en Estados Unidos como para los estados receptores en México.
La región del Bajío, con su histórica conexión migrante, estará en el centro de los efectos económicos y sociales de las decisiones de la nueva administración estadounidense.