Por: Mayra Teresa Gaxiola Soto
Gracias por destinar unos minutos de su tiempo a esta lectura amable lector y por compartirnos su opinión sobre los temas tratados aquí cada semana.
Bueno, pues sin más preámbulos, iniciamos con el asunto de las placas vehiculares, que como ya se hizo una costumbre, quedan sólo en promesas y más promesas las declaraciones de funcionarios, porque en enero que abrieron los trámites presenciales y en línea, aclararon que las láminas llegarían hasta febrero, pero podíamos ir pagando para aprovechar los descuentos.
Estamos en mayo, el mes próximo termina el programa de descuentos y todavía es hora de que sólo siguen pagando sin recibir las láminas.
Imagínese si a 5 meses de iniciado el proceso no tiene disponibles Rentas las placas para entregarlas, quienes pagamos en línea desde enero, mucho menos. Comparta con nosotros estimado lector, si Usted ya las recibió.
¡Ah! Eso sí. Si Usted no hace el pago el último de junio, desde el primero de julio, le cargarán una multa a los $1789 que cuestan ahorita. O sea, ellos (gobierno) sí pueden incumplir, pero nosotros (ciudadanos) no, porque nos castigan donde más afecta, el bolsillo.
Repasemos juntos la sarta de mentiras que hemos escuchado sobre este asunto. Los primeros días de enero, el anuncio fue: “Paguen para que aprovechen descuentos, aunque las placas llegan hasta febrero”.
El 24 de enero, el mismo funcionario estatal Luís Navarro, secretario de Finanzas y Administración informó en conferencia de prensa: “Ya contamos con láminas suficientes para comenzar a consumar el trámite de reemplacamiento con la entrega de la placa en físico sin problema en el mismo momento que se haga el trámite”.
Pero qué poquito les duró el gusto a quienes alcanzaron a recibir sus láminas al hacer el trámite, porque para 14 de marzo ya no las entregaban. Sin embargo, para justificar su mentira anterior de que les habían llegado suficientes ‘y a muy buen precio’ que era otro de los logros cacaraqueados, pues resulta que el argumento fue: “Placas si hay, pero no tenemos material para elaborar las tarjetas de circulación y éstas se entregan juntas” habrase visto tal cosa, Hasta parece un chiste, pero es lo que ocurrió o lo que declararon.
No es que haya una urgencia como tal por portar las láminas guindas en nuestros vehículos, aquí lo que estamos analizando es la serie de mentiras que nos cuentan ofendiendo la inteligencia de los ciudadanos.
Según la declaración del secretario de Finanzas, ahora el retraso en la entrega de placas se debe a que este año resultamos ‘muy cumplidos’ para pagar y pues no se dan abasto, de ahí que según él tienen un rezago de unas 200 mil láminas por entregar de las más de 500 mil que se han tramitado y pues sólo pide que tengamos paciencia.
Pero continuando el análisis de hechos, desde el momento que se plantea y autoriza el canje de placas en Michoacán, deben prever todos los detalles para la realización del trámite. Inicialmente fue entendible que iniciaran a cobrar aún cuando no contaban con las láminas, pero éstas estuvieron listas el mismo mes de enero; lo que no se explica es que se les haya acabado el material para elaborar las tarjetas de circulación. ¡Eso sí fue el colmo de la falta de planeación!
En estos momentos, siguen las largas filas en las oficinas de Rentas para aprovechar, aunque sea el último descuento, pero sólo realizan el pago, sin obtener las placas y ahora sí ni siquiera explican el porqué. Anunciaron que tienen suficientes para hacer el canje, ahora si hay material para las tarjetas de circulación, ¿entonces?
En fin, sigamos teniendo paciencia a ver si nos llegan dentro de este mismo año.
AÑORAMOS LOS DÍAS DE CAMPO
Una gran mayoría (por lo menos mis contemporáneos), añoramos aquellos días cuando podíamos salir en familia, en grupos de amigos con hijos de la edad de los nuestros a comer al campo, pasar una agradable tarde de fin de semana relajados mientras los niños se divertían corriendo y jugando libremente.
Qué lejos quedó aquella atmósfera de paz, cuando podíamos recorrer los caminos vecinales en la tarde-noche que terminaba el convivio familiar sin temor a ser asaltados en el regreso a casa.
Lejos también quedó aquella época en que nosotros o nuestros hijos podían salir a eventos sociales a las discotecas (así se llamaban los ahora antros), con la tranquilidad que al volver al hogar transitábamos por calles seguras.
Todo eso quedó atrás y lo peor es que no se ve ni siquiera visos o intenciones, o más bien acciones gubernamentales enfocadas a regresar esa atmósfera de paz que tanto anhelamos los piedadenses en particular y los mexicanos en general.
Hemos venido hablando y recalcando las últimas semanas sobre la creciente inseguridad y no queremos dejar el tema porque (cuando menos quienes lean estas líneas), deben estar bien conscientes del peligro latente que nos rodea y en el que las cifras duras hablan por sí mismas, quienes más riesgo corren son las niñas, niños, adolescentes y jóvenes.
No se trata sólo de cifras, es una realidad que está generando lágrimas y dolor en cientos de familias de todos los niveles sociales porque ya sabemos que la violencia no es privativa de una clase social. No importa si las niñas, niños, adolescentes o jóvenes provienen de familias ricas o pobres, están desapareciéndolos por igual, porque los fines para los que los utilizan son diversos.
Lo vemos en los noticiarios o leemos en los diarios los diversos casos, algunos como he dicho, más sonados que otros, pero todos sin excepción generan lágrimas y dolor a cada familia que lo vive.
TAREA PARA LOS MAESTROS
Por ello, considero que ahora que ya todos regresaron a clases, los maestros podrían aprovechar para hablarles sobre este tema, enseñarles a cuidarse y contribuir así a la labor que los papás seguramente ya realizan en casa.
Los maestros de todos los niveles tienen la posibilidad de contribuir en la construcción de una cultura de paz, al mismo tiempo que orienten a sus alumnos sobre todo el clima de inseguridad que estamos viviendo pueden implementar una campaña permanente de información que los ayude a protegerse a sí mismos y a sus amigos, manteniéndose alerta ante cualquier situación de peligro y sepan denunciar rápidamente si se sienten acechados tanto al salir como en el trayecto a sus hogares.
Si los papás y docentes nos unimos en esta tarea, podemos disminuir, aunque sea un poco, el estado de alta vulnerabilidad en que nuestros niños adolescentes y jóvenes se encuentran.
Y como he comentado en otras ocasiones, en una sociedad tan pequeña como la nuestra donde todos nos conocemos, aunque sea ‘de vista’, debemos cuidarnos unos a otros y no callar si notamos cualquier situación extraña, porque siempre hay que tener presente que así como otro puede estar en presunto peligro en ese momento, podemos ser nosotros o algún ser querido quien requiera ayuda en otra ocasión.
Por eso en la construcción de una cultura de paz, se requiere la participación de todos, fomentando valores y principios para una buena convivencia y parte de ello, es cuidarnos unos a otros de la violencia que nos acecha.
La agresividad y violencia venga de quien venga, lamentablemente se está enfocando contra los seres más indefensos y vulnerables, nuestros niños, adolescentes y jóvenes y somos los adultos los responsables de protegerlos y enseñarlos a cuidarse. Ya no podemos ni debemos dejar esa responsabilidad a las autoridades a quien le interesa nuestra familia es a nosotros, para ellos, (gobierno), lo importante es su ‘grilla política’
‘FESTEJAN’ A LOS NIÑOS
Hace unos días vimos y leímos cómo los políticos de todos los colores, azules, tricolores, amarillos, verdes o naranjas aprovecharon el ‘día del niño’ para tratar de lucirse y por supuesto, ‘llevar agua a su molino’ cacareando los eventos en todas sus redes sociales.
Pero el mejor regalo que podrían darle a los niños los gobiernos de cualquier color es que pudieran salir a jugar frente a sus casas, a un parque, que transitaran por las calles tranquilos y seguros. Sería lo mínimo que debería brindárseles.
Pero no, mientras organizan eventos con payasitos, les dan ‘un boli’, un refresco o algún juguete que los entretiene ese día, los adultos sabemos que lamentablemente eso no sirve de nada a los niños cuando ninguno de esos políticos cumple con su responsabilidad de hacer efectivos sus derechos.
Lo primero que deberían hacer en lugar de organizar festivales a lo largo y ancho del país, es pedirles perdón por no poder garantizares su seguridad, por no poder protegerlos y por ni siquiera establecer acciones encaminadas a ello.